Una herencia de fe
y de confianza
En 1872 llegaron al Ecuador las primeras hermanas, herederas del espíritu del Beato Juan Martín Moyë: anunciar el Evangelio a los más pequeños y abandonados a través de la enseñanza. De esa intuición nació una familia religiosa entregada a la educación como camino de evangelización.
Hoy seguimos siendo mujeres consagradas que confían en la Providencia de Dios y se ponen al servicio de la niñez y la juventud, allí donde más se necesita una mano que enseñe y un corazón que acompañe.
"Nada más importante que la educación de la infancia y la juventud; de ella depende toda la vida."
Beato Juan Martín Moyë · Fundador